- Atascado en la bañera.- Entre los 44 hombres que hasta ahora gobernaron Estados Unidos hay trabajadores y vagos, aburridos y borrachos, ascetas y glotones. Entre estos últimos figura William Howard Taft (su mandato fue entre 1909 y 1913), quien quedó atascado en la bañera de la Casa Blanca. Debieron untarlo con mantequilla para sacarlo de ese insólito sitio.

- EL MANDATO MÁS LARGO Y EL MÁS CORTO.- Franklin Delano Roosevelt fue el mandatario que más tiempo estuvo en el cargo: 12 años, de 1933 a 1945. Luego de él, se reformó la legislación estadounidense y se dispuso que nadie podía ser reelecto más de una vez. En el otro extremo se ubica William Henry Harrison, quien dio un discurso de dos horas sin abrigo. Enfermó de pulmonía y murió a los 30 días de asumir, en 1841.

- Coincidencia.- El 4 de julio de 1826, cuando EEUU festejaba 50 años de su independencia, fallecieron John Adams y Thomas Jefferson, segundo y tercer presidente y eternos rivales. "Y Jefferson me sobrevivió", fueron las últimas palabras de Adams, sin saber que su enemigo había muerto poco antes.

- El joven y el longevo.- En 1981, el actor Ronald Reagan llegó a la Casa Blanca y se transformó en el mandatario de mayor edad al asumir el cargo, con 69 años. En cambio, Theodore Roosevelt fue el más joven, ya que tenía 42 años cuando juró en reemplazo del asesinado William McKinley, en 1901.

- Gestiones truncas.- Cuatro presidentes fueron asesinados en funciones: Abraham Lincoln (1865), James Garfield (1881), McKinley y John Fitzgerald Kennedy (1963). Otros cuatro murieron de causas naturales: Harrison; Zachary Taylor (1850); Warren Harding (1923) y Franklin Roosevelt (1945). Y ocho sufrieron atentados: Andrew Jackson (1835); Franklin Roosevelt (también en 1945); Harry Truman (1950); Richard Nixon (1974); Gerald Ford (1975); Jimmy Carter (1979) y Reagan (1981).

- Sólo dos palabras.- El presidente Calvin Coolidge (1923 a 1929) era un buen orador pero un pésimo conversador. En una cena, la escritora Dorothy Parker le dijo: "aposté a que lograba sacarle más de dos palabras". Coolidge la miró, le contestó "apuesta perdida", y guardó silencio el resto de la velada.